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LA CELEBRACIÓN DE LOS CONGRESOS EUCARÍSTICOS II PDF Imprimir E-mail
Escrito por Pbro. Jorge Raúl Villegas Chávez   
Miércoles, 10 de Agosto de 2011 12:23

Melbourne, Australia (1973) Pablo VI dijo que “reavivando el culto a la presencia real de Cristo se reavive la generosidad, el esfuerzo, el heroísmo de descubrir a Cristo en el rostro y en el sufrimiento de los pobres, necesitados, inmigrados, enfermos, moribundos”. El de Filadelfia (1976) tuvo por lema “La Eucaristía y las diferentes formas del hambre en la familia humana”.

El congreso centenario de Lourdes (1981), preparado por Pablo VI y realizado por Juan Pablo II insistía en las implicaciones de la comunión dentro de la Iglesia y de la sociedad: “La Eucaristía hace a la Iglesia. Reúne como miembros de un mismo Cuerpo a quienes comparten el mismo Pan. Es conveniente resaltar la unión necesaria entre la dimensión vertical y horizontal de la Eucaristía”. Ahí se pusieron en vigor las indicaciones del Ritual de la Comunión y el Culto Eucarístico fuera de la Misa. Se preparó con la Campaña “Cuaresma a domicilio”; hubo diócesis que reunieron hasta 20,000 grupos de reflexión. Hubo un simposio “Responsabilidad, participación y Eucaristía” con 150 expertos.

 

El Congreso de Mairobi (1985) tuvo por tema “Eucaristía y familia”. Se preparó por parroquias. El de Seúl (1989): “Cristo es nuestra paz”. El Papa habló del poder pacificador de la Eucaristía: “Hablar de cristianos separados significa entrar en contradicción, ya que el cristiano es discípulo de Cristo, que ha muerto para reunir a los hijos de Dios dispersos. Un Congreso Internacional es ocasión de dar juntos un testimonio de nuestra fe común en Cristo único salvador y portador de la paz”. Su preparación tuvo dos fases: Sacrificio Eucarístico como donación de vida; y año eucarístico con gestos de donación del movimiento “un corazón, un cuerpo”. El ágape fraterno del jueves por la tarde hizo que 855 familias acogieran a los congresistas para la Cena Pascual.

Los congresos celebrados en esta etapa son los siguientes:

38. Bombay, India (1964). Asistió Pablo VI. Tuvo gestos de apertura de la Iglesia al mundo: Misa, 17

 

39. Bogotá, Colombia (1968). Asistió Pablo VI.

40. Melbourne, Australia (1973). Ecuménico.

41. Filadelfia, USA (1976): La Eucaristía, pan de vida, y el hambre de los hombres.

42. Lourdes, Francia (1981): Congreso centenario. Jesucristo, pan partido para un mundo nuevo. Prepara Pablo VI y realiza Juan Pablo II “La Eucaristía hace a la Iglesia. Reúne como miembros de un mismo Cuerpo a quienes comparten el mismo Pan... unión necesaria entre la dimensión vertical y horizontal de la Eucaristía”. Jesucristo, pan partido para un mundo nuevo. Precedió un simposio sobre “responsabilidad, participación, Eucaristía”. Usó el Ritual de la Comunión y el Culto Eucarístico fuera de la Misa.

43. Nairobi, Kenia (1985). “Eucaristía y familia”. Se preparó por parroquias.

44. Seúl, Corea (1989): Cristo es nuestra paz (reconciliación Norte y Sur). Poder pacificador de la Eucaristía: “Cristo, que ha muerto para reunir a los hijos de Dios dispersos... ocasión de dar juntos un testimonio de nuestra fe común en Cristo único salvador y portador de la paz”.

45. Sevilla, España (1993). “Eucaristía y Evangelización”, “Cristo luz de las naciones”. Tres días de conferencias para más de 7000 personas. Domingo13 de junio: “statio orbis” presidida por Juan Pablo II, con 200 obispos, más de 1200 sacerdotes, la familia real y medio millón de personas.

46. Wroclaw (Breslavia) Polonia (1997). “Eucaristía y libertad”: “Eucaristía, misterio de vida y don de libertad”. En el corazón del Este europeo la Iglesia se postró con las necesidades de los pueblos oprimidos, en guerra, en pobreza, subdesarrollo, odio racial, víctima de malos gobiernos, o abusos de los medios de comunicación. 18

 

47. Roma, Italia (2000). Año Jubilar Eucarístico. «Jesucristo, único salvador del mundo, alimento para la vida nueva».

Los Congresos Eucarísticos en México

El primer Congreso Eucarístico Nacional, celebrado en Guadalajara, Jal., en el año 1906, se integró en el Tercer Congreso Católico Nacional.

El segundo se llevó a cabo en la Ciudad de México, en Octubre de 1924, en un ambiente muy difícil de persecución religiosa.

Fue hasta Mayo del 2000, en vísperas del XLVII Congreso Eucarístico Internacional, con motivo del Jubileo de la Encarnación, cuando se pudo celebrar el tercer Congreso Eucarístico Nacional, también en México, D. F. con una manifestación extraordinaria de la fe de los mexicanos en torno al Misterio Eucarístico.

El cuarto Congreso Eucarístico Nacional tuvo lugar en la Arquidiócesis de Morelia, Mich., del 30 de Abril al 4 de Mayo de 2008, en vísperas del XLIX Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Quebec, Canadá.

También nuestra nación tuvo el honor de ser la sede del XLVIII Congreso Eucarístico Internacional que se llevó a cabo en la Arquidiócesis de Guadalajara, Jal., en octubre de año 2006.

El quinto Congreso Eucarístico Nacional que será celebrado con la gracia de Dios en la frontera noroeste de México, tendrá lugar en el marco histórico del Bicentenario de la Independencia de México y del Centenario de la Revolución Mexicana, como preparación al quincuagésimo Congreso Eucarístico Internacional que, Dios mediante, se realizará en el año 2012 en la capital irlandesa de Dublín.

El I Congreso Eucarístico Nacional, celebrado en Guadalajara, Jal., en el año 1906, se integró en el Tercer Congreso Católico Nacional. 19

 

El II Congreso Eucarístico Nacional se celebró en 1924, entre grandes tensiones por la situación política. Dejó desbordar la devoción eucarística del pueblo, que se preparó así para afrontar la persecución cristera, en la cual los miembros de las sociedades eucarísticas fueron adalides en la defensa de la libertad religiosa.

Desde el asesinato de Madero, hubo caos, marginación y persecución contra la Iglesia católica. El resurgimiento católico durante el Porfiriato provocó los recelos de los liberales. El surgimiento de un Estado totalitario ve la fuerza moral de la Iglesia como un riesgo. Con el líder Gabino Barreda en la educación, las presiones de la masonería y el protestantismo, se acusa a la Iglesia de reaccionaria y antidemocrática. La Constitución de 1917 era persecutoria, con Carranza como Primer Jefe. Desde 1914 emprendió la persecución en Jalisco, hasta 1918, con muchos desmanes, saqueos, destierros y aprehensiones.

Pero el Partido Nacional Católico iba ganando diputaciones y hasta gubernaturas. Desde principios del siglo había una fiebre de Congresos y Semanas Sociales para atender a los problemas sociales que el Estado no lograba resolver, con sindicatos, mutuales, cooperativas, cajas rurales, bancas populares, arrendamientos colectivos, y una Liga Agraria. La ACJM, fundada por el P. Bernard Bergöend en agosto de 1913 como una confederación de los grupos de jóvenes para instaurar el orden social cristiano, formando cuadros para las instituciones, se difundía con fuerza, hasta organizar su Congreso en Guadalajara el fin de año 1920, con el lema: “Por Dios y por la Patria”

Con Obregón la situación se hizo más tensa. El 21 de febrero de 1921 explotó una bomba en el arzobispado de México, y el 14 de noviembre del mismo año otra en la basílica de Guadalupe. El 1 de mayo de 1922 unos obreros atracaron la casa de la ACJM; un año antes habían colocado la bandera rojinegra en la catedral de Guadalajara. El 11 de enero de 1923, el delegado apostólico Mons. Ernesto Filippi colocó la primera piedra del Monumento de Cristo Rey en el Cubilete, y eso ocasionó su expulsión del país, y el encarcelamiento y multas a obispos y clérigos. 20

 

En 1924, el P. Neck dictó varias conferencias sobre el Volksverein: una organización sin local, ni asambleas ni solemnidades, pero funcionando como una red de personas activas, con gran obediencia al jefe. Eso se condensaría en la Unión Popular, coordinando las organizaciones católicas, dirigidos por Anacleto González Flores.

El Congreso Eucarístico Nacional se realizó del 5 al 12 de octubre de 1924. Participaron todas las Provincias Eclesiásticas de entonces. Se celebró una Misa Pontifical de apertura y otra de clausura. Se realizaron tres asambleas solemnes, de dos sesiones cada una, y tres asambleas generales de estudio, también de dos sesiones cada una, con ponentes obispos, religiosos y laicos, ya que México había participado en todos los Congresos Eucarísticos Internacionales.

Pero la clausura, proyectada en el Teatro Olimpia, ya no pudo realizarse, pues los líderes gobiernistas no dejaron a los obreros trabajar en sus servicios. A pesar de que se habían arreglado todos los permisos y tomado los acuerdos necesarios, hubo presiones. Se ordenó a la Procuraduría proceder contra los organizadores del Congreso, y cesar a los empleados públicos que hayan participado. Los obispos y sacerdotes participantes fueron consignados ante los tribunales.

Así que el siguiente Congreso Eucarístico proyectado ya no se pudo celebrar, no sólo por las tensiones pasadas, sino sobre todo a causa de la persecución religiosa desatada por Calles y el cierre de los cultos decretado por los obispos.

El III Congreso Eucarístico Nacional se celebró con motivo del Año Santo del Gran Jubileo de la Encarnación Redentora. Se llevó a cabo del 5 al 7 de mayo, en la Basílica de Guadalupe.

Ahora la Iglesia se postró en adoración, como una statio orbis, trayendo las necesidades de los pueblos oprimidos, en guerra, en pobreza, subdesarrollo, odio racial, víctima de malos gobiernos, o abuso de los medios de comunicación. E hizo un llamado para profesar la verdad, respetar los derechos, salvaguardar la concordia y la paz en la justicia. 21

 

Además de las ponencias, fueron impactantes las jornadas de niños y enfermos, se tenía adoración perpetua en la antigua basílica ya remodelada y se realizó la procesión del templo expiatorio nacional de San Felipe de Jesús, cuna y sede de la Adoración Nocturna. No se tuvo la participación deseada de todas las diócesis, aunque sirvió como Congreso para la Ciudad de México, su zona conurbada, y el sector del país que de ordinario siente su centro en la Ciudad de México.

Como el 48° Congreso Eucarístico Internacional tendrá su sede en Guadalajara, Jal., no habrá Congreso Eucarístico Nacional que le preceda, sino que el internacional asumirá ese papel, permitiendo a congresistas diocesanos participar en él.

El cuarto Congreso Eucarístico Nacional tuvo lugar en la Arquidiócesis de Morelia, Mich., del 30 de Abril al 4 de Mayo de 2008, en vísperas del XLIX Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Quebec, Canadá.

Y el quinto Congreso Eucarístico Nacional se llevará a cabo en la Arquidiócesis de Tijuana del 5 al 9 de octubre con el tema “La Eucaristía, mesa fraterna para la reconciliación y la paz” y el lema “Denles ustedes de comer”. Esta “statio ecclesiarum” quiere ser un signo de esperanza y de luz para que Cristo entre en los corazones de los hombres y en las familias de México.

Un signo profético para todas las naciones

“Cristo es la luz de los pueblos. Por ello, este Sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea ardientemente iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda creatura (cf Mc 16, 15) con la caridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia” (LG 1). Con estas palabras el Vaticano II inauguraba la enseñanza sustancial que nos ha dejado sobre la Iglesia. Es, pues, por medio de la Iglesia y gracias a ella que una reunión eucarística puede tener un significado profético para todos los pueblos. 22

 

El Padre de Foucauld hablaba del “resplandor de gracias” de la Hostia Santa. Afirmaba que “llevando hasta el seno de las naciones infieles su altar, su tabernáculo (los “Hermanitos”) santificaban silenciosamente estos pueblos, como Jesús de Nazaret santificó en silencio el mundo durante treinta años.

Hemos aprendido de los Padres Griegos que la Encarnación es una especie de irrupción en el mundo, en el hombre, de una energía divina. El Verbo de Dios vivifica la Santa Humanidad que Él asume, y, a través de ella, todo el género humano. La Eucaristía prolonga esta presencia vivificante y santificante de Dios en el mundo, resplandece en él y lo santifica. La Eucaristía constituye un signo para el mundo y para las naciones de una realidad invisible y escatológica; por medio de este signo que es la Iglesia, Cuerpo de Cristo, reunida en torno al memorial de su Pascua. Es la caridad de los bautizados, fruto de su vida eucarística, la constituye en signo.

La Eucaristía es “fuente y vértice de toda la evangelización” (PO 5) al mismo tiempo “fuente y cima de la vida cristiana” (LG 2). Las Plegarias Eucarísticas quieren significar que, al celebrar la Eucaristía, la Iglesia ofrece el mundo y celebra su envío al mundo.

El mundo está también presente en la acción de gracias que la Iglesia presenta al Padre al comienzo de toda Plegaria Eucarística. Está presente en la invocación del Espíritu, en donde la Iglesia realiza ya las primicias de la nueva creación, bajo las especies del pan y del vino transformados en el Cuerpo y la Sangre de Cristo… “Este Cuerpo resucitado de Jesús es la primera célula del mundo nuevo: en él, el Espíritu ha tomado ya posesión de la materia, como lo hará de toda la creación, cuando Cristo recapitulará en Él todas las cosas” (Documento teológico del Congreso de Lourdes, 1981, p.59). El mundo está todavía presente en la celebración eucarística porque los miembros del Cuerpo de Cristo se convierten, en ella, en servidores de la reconciliación entre los hombres y testimonios del gozo de la resurrección. 23

 

De este modo, a mi parecer, un Congreso Eucarístico puede ser considerado como un signo profético para todas las naciones. Los cristianos vienen a él para interceder por el mundo y para comprometerse a ser en el mundo un fermento del Reino.

Un signo ofrecido por la Madre del Redentor

Nadie se extrañará de ver que se asocia a la Virgen María, Madre del Redentor, al misterio de la Eucaristía. No existe reunión eclesial que no sea -que no deba ser- mariana. El Papa Juan Pablo II da la razón de ello en su encíclica Redemptoris Mater: “La Santísima Virgen… se encuentra en íntima unión con la Iglesia: de la Iglesia… la Madre de Dios es la figura en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Cristo”. Prosigue el Papa diciendo que “en perspectiva del año 2000, ya próximo… el jubileo del bimilenio del nacimiento de Jesucristo lleva, al mismo tiempo, nuestra mirada hacia su Madre” (n. 3).

El misterio de la Eucaristía es esencialmente el “misterio de la fe”, porque la supone para ser reconocido y acogido en su riqueza única, porque la alimenta y porque da, al que recibe, la fuerza de difundirla y de defenderla. En este dominio de la fe, la Virgen María ocupa en la Iglesia el primerísimo puesto “su peregrinación de fe excepcional representa una referencia constante para la Iglesia, para cada uno individualmente y para la comunidad, para los pueblos y para las naciones, y, en cierto sentido, para la humanidad entera” (Redemptoris Mater, 6). Ha sido en la oscuridad de la fe que se mantuvo con José al lado de Jesús de Nazaret, porque ni María ni José comprendían siempre bien lo que sucedía (Lc 2, 50). Fue con la fuerza de su fe que acompañaba a Jesús durante su vida pública que osó presentir, en Cana, que si la Hora de Jesús todavía no había llegado, era ciertamente el momento y el lugar de ofrecer ya el signo. “Así fue avanzando en su peregrinación de la fe, y mantuvo fielmente su unión con el Hijo hasta la Cruz, junto a la cual, no sin designio divino, se mantuvo erguida (Cf Jn 19, 25), sufriendo profundamente con 24

 

su Unigénito y asociándose con entrañas de Madre a su Sacrificio, consintiendo amorosamente en la inmolación de la víctima que Ella misma había engendrado” (LG 58).

Así, con María, los invito, para terminar, a escuchar este pasaje de una meditación de san Agustín sobre el episodio evangélico de los discípulos de Emaús:

“Ten fe, pues Él está contigo, aunque tú no lo veas. Los discípulos, cuando el Señor los abordó, no tenían fe. No creían que hubiera resucitado, no esperaban que se pudiera resucitar. Habían perdido la fe. Habían perdido la esperanza. Caminaban, muertos, con un Viviente, caminaban, muertos, con la vida. Con ellos caminaba la vida. Pero en su corazón. Ninguna vida había renacido.

Y tú, ¿deseas la vida? imita a los discípulos, y reconocerás al Señor. Ellos le han ofrecido la hospitalidad. El Señor parecía resuelto a proseguir su camino, pero ellos lo han retenido… la hospitalidad les ha devuelto lo que la duda les había quitado. El Señor se ha manifestado en la fracción del pan. Aprendan dónde busca el Señor, dónde poseerlo, dónde reconocerlo: compartiendo el pan con Él” (Sermón 235: PL, 38, 1117-1120).

Las palabras del Papa Pablo VI concluirán, mejor que cualquier otra cosa, estas reflexiones:

“Atribuyamos una gran importancia a la Eucaristía… Daremos de este modo a nuestra fe su expresión la más elevada, a la Iglesia su auténtica vida, a nuestras almas el alimento de su santificación, al mundo la luz de su unidad y de su paz” (Audiencia General. 31 de mayo, 1972). 25

 

El Comité central organizador

Presidente del Congreso

Es el Obispo titular de la sede.

Delegado nacional

Forma parte del comité local por derecho y representa en él al Episcopado. Promueve la preparación y participación de todas las diócesis de México.

Secretaría

Colabora con el presidente en la coordinación general del Congreso. Elabora las actas de las reuniones y da seguimiento a los acuerdos. Conserva y organiza el archivo. Es vínculo de comunicación entre las distintas comisiones, entre éstas y el Presidente del Congreso y centro de información para todo lo relacionado con el Congreso. Recogerá las actas del Congreso.

Comisión teológica e impresos

Es la comisión encargada de preparar y publicar el Documento Base y todo el material que pueda ayudar para la preparación y realización del Congreso.

Comisión de sedes

Selecciona, prepara y acondiciona los espacios para los actos del Congreso y para los diversos grupos y los centros de adoración, así como la sede central.

Comisión de liturgia

Prepara las celebraciones litúrgicas, los textos y los libros necesarios para dichas celebraciones. 26

 

Comisión de logística

Su función es coordinar los aspectos operativos de la organización, ofreciendo el apoyo de coordinación logístico y humano a las demás comisiones.

Comisión de difusión

Se le encomienda la creación del logotipo y en general de la imagen corporativa del Congreso y, a la vez, la oportuna campaña publicitaria.

Comisión de informática

Ofrece todo el soporte técnico y de sistemas a las comisiones y al Congreso.

Comisión de hospedaje y transporte

Prepara la acogida de los participantes, organizando su hospedaje y atención, ya sea en hoteles o en casas de familias, así como su traslado a las sedes del Congreso.

Comisión de medios de comunicación

Proporciona la información a los distintos medios de comunicación social para dar a conocer, promover y difundir el Congreso. Contaría también con la Comisión de vocería

Comisión de atención médica y prevención

Está al tanto de lo necesario para la prevención y atención médica de laos congresistas.

Comisión de cultura

Organiza las manifestaciones artísticas y exposiciones relacionadas con el Congreso. 27

 

Comisión de finanzas

Su función es recabar y administrar los recursos económicos necesarios para la digna y fructuosa celebración del Congreso.

Comisión de vida consagrada

Ve la participación y la colaboración de los religiosos y las religiosas, especialmente en la preparación espiritual.

Comisión de relación con el Gobierno

Se encarga de efectuar los vínculos necesarios con las autoridades civiles.

Comisión de Crónicas

Se encarga de la realización de la memoria del Congreso.

Comisión de ornato

Se encarga de la ambientación del lugar.

Comisión de alimentación.

Se preocupa por proveer de alimentos a los congresistas.

Vicaría de pastoral

Coordina la preparación y participación en la Diócesis del Congreso.

Toluca, Mex., agosto 3 de 2011.

José Alejandro Michaus Chico, Pbro.

Comisionado de la Pastoral Litúrgica de la Arquidiócesis de Tijuana 28

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Concilio Ecuménico Vaticano II.

2. Código de Derecho Canónico.

3. I Congressi Eucaristici, Don Tonino Bello, Ed. san Paolo. 2005.

4. Ritual de la Sagrada Comunión y del Culto Eucarístico fuera de la Misa, Conferencia del Episcopado Mexicano. 2009.

5. Rosarium Virginis Mariae, Carta apostólica, Juan Pablo II, 2002.

6. Documento Base del V Congreso Eucarístico Nacional, Comisión de Teología, 2010.

 

Artículos:

7. Programa “Hacia el XLVIII Congreso Eucarístico Internacional”, Pbro. Abel Castillo Castillo, 2004.

8. Hacia el 48º Congreso Eucarístico Internacional, Francisco Escobar Mireles.

9. ¿Qué significa hoy celebrar un Congreso Eucarístico?, Cardenal Bernardo Gantín, Actualidad Litúrgica 154, 2000.

10. Los Congresos Eucarísticos Internacionales, Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales. Actualidad Litúrgica 174, 2003.

11. Congresos Eucarísticos Internacionales, Lino Emilio Diez Valladares.

 

 

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