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Nuevas actitudes pastorales PDF Imprimir E-mail
Escrito por Pbro. Jorge Raúl Villegas Chávez   
Miércoles, 06 de Octubre de 2010 12:38

Como parte del documento: LA PASTORAL LITÚRGICA EN LA PARROQUIA

 

Nuevas actitudes pastorales de parte de todos los agentes de pastoral. Es necesaria una verdadera conversión pastoral. «Una pastoral litúrgica marcada por una plena fidelidad a los nuevos ordines»[1].

 

 

  

Los contenidos de la Pastoral Litúrgica 

 

I.                    LIBROS LITÚRGICOS

II.                  ASAMBLEA 

III.               CONDUCCIÓN 

Con tres instrumentos para interpretarlos justamente: el proyecto (qué), programa (cómo) y la dirección ejecutiva (puesta en obra). 

 

Que es necesario valorar en sus condiciones celebrativas y en su misma capacidad de celebrar 

Cuya tarea es mediar entre los libros litúrgicos y la Asamblea. 

1. Asegurar la verdad humana de los signos 

2. Hacer percibir “otras” realidades significadas 

3. Insertarse en la cultura. 

       I.  LIBROS LITÚRGICOS

 

Los libros litúrgicos contienen unas  Praenotanda” las cuales nos señalan tres cosas: a) El valor teológico de la “Praenotanda”. b) Su función eclesial. c) Su aplicación pastoral de un libro litúrgico.

 

El criterio máximo para la elección y preparación de las formas rituales que el libro litúrgico propone es: el BONUM ANIMARUM = el bien de las personas. Y puesto que la celebración eucarística, como toda la Liturgia, se realiza por signos sensibles, con los que la fe se alimenta, se robustece y se expresa, se debe poner todo el esmero posible para que sean seleccionadas y ordenadas las formas y elementos que la Iglesia propone, que, según las circunstancias de personas y lugares, favorezcan más directamente la activa y plena participación de los fieles, y respondan mejor a su aprovechamiento espiritual[1].  

 

Dirección ejecutiva del rito. Comprende dos elementos: El aspecto externo; indicado por las rúbricas y el interno; que expresa una espiritualidad. Las rúbricas se pueden considerar como indicaciones técnicas ceremoniales.

 

Tres exigencias comunes para realizar los ritos litúrgicos: 1. Valor simbólico: que favorezca su fuerza comunicativa y significante. 2. Que cree un clima comunitario y atmósfera religiosa. 3. Suscite el sentido de fiesta como disposición a la contemplación.

 

Todo rito tiene un proyecto teológico- pastoral. Para entender lo que es un rito conviene situarlo en referencia a otras cuatro realidades: gesto, rito, signo y símbolo. 

 

Gesto: Es un acto que implica un movimiento corpóreo en relación a una persona o cosa y con objeto de indicar algo. Rito: Es un gesto marcado de repetitividad y tiene un orden establecido. Lleva consigo cierto automatismo. Todas las antropologías hablan de ello. Signo: Es una realidad que significa otra. Es la unión entre un significante y un significado. No vemos lo significado pero sabemos que está ahí. Por ejemplo la cruz como realidad significante nos recuerda un acontecimiento que no vemos todo lo que sucedió, es decir, el significado. Símbolo: Implica la realidad del signo pero es más complejo. Es una realidad distinta a nosotros mismos los hombres y al objeto  simbolizado que nos remite al objeto y nos lo hace presente a nosotros debido a una intencionalidad propia. Es una realidad que une varias realidades significantes que nos van  llevando a la realidad significada.

 

Todo rito forma parte del símbolo. Pero no todo rito hace un símbolo. El símbolo implica el gesto, el rito, el signo, pero no todos éstos son símbolos.

 

Elementos de la espiritualidad o aspecto interno de un rito: 1. La configuración con Cristo: no sólo el carácter sacramental, sino interiorizar su persona en la propia. 2. El estilo: medida, tono de voz, la personalidad del ministro. 3. Cantidad y amplitud de la asamblea. 4. Circunstancias de la celebración.

 

       I.  ASAMBLEA

 

Hay cuatro fines que hay que buscar en toda asamblea litúrgica: 1. Configurar la celebración según las circunstancias de personas y lugares[1]. 2.Mirar más al bien espiritual común del pueblo de Dios que a sus preferencias personales[2]3. El carácter comunitario – asamblea como principio celebrativo[3]. 4. Ordenar la celebración de modo que “favorezca la consciente, activa y total participación de los fieles, es decir, es participación de cuerpo y alma, ferviente de fe, esperanza y caridad[4].

 

Dos tipos de factores que condicionan toda conducción de una celebración:

 

  1. Factores que condicionan la expresión de la celebración.

 

Tres factores a tener presentes: a) El de orden sociológico (edad, pertenencia cultural, estrato social). b) Los niveles de fe (experiencias eclesiales, relaciones existentes entre los presentes, conocimiento del presidente y los ministros). c) La disposición (forma) y amplitud (volumen) de los fieles en la asamblea.

 

  1. Factores que condicionan la misma posibilidad de celebración  

 

Se refiere a las condiciones que hacen posible o no que se dé la celebración de un sacramento eclesial. Son dos condiciones previas necesarias: la fe y la conversión. Los sacramentos suponen la fe (Cf. SC 59)

 

a)      Pero, ¿qué tipo de fe? : religiosa, cristiana, con significado existencial y eclesial del sacramento

b)      ¿Qué actitudes conscientes de fe son exigidas para que los responsables de la Iglesia puedan juzgar oportuno dar un sacramento a aquellos que lo piden?

c)      ¿Cómo discernir la fe de los candidatos y qué garantías pedirles?


       I.  CONDUCCIÓN PASTORAL

 

Conducción pastoral de las celebraciones. Implica que favorezca la comunicación simbólica: que perciba y asimile los mensajes propuestos y que una con las realidades significadas.

 

Características de la comunicación simbólica

 

Asegurar la verdad humana de los signos litúrgicos. Que no pierdan la relación con las acciones análoga de la vida normal, es decir, que no necesiten explicaciones. Cuidar la calidad de los objetos usados y del ambiente en que se celebra y el comportamiento de los que realizan los diversos signos: espontaneidad, sencillez solemne, conciencia de mediar la realidad divina de la salvación.Hacer perceptibles las "otras" realidades significadas. O sea, juntar realidades de orden diferente (sensible-espiritual; terrestre-celeste; cósmico-humano-divino; pasado-presente-futuro). Y ofrecer una vía de acceso del orden constatable a aquel que puede ser intuido a través de una multiplicidad de relaciones.

 

La acción simbólica nos deja entrever un amplio horizonte que nos hace valorar el contexto en donde el símbolo se inserta (evoca y provoca) y la capacidad interpretativa del que lo experimenta (predispone a la adhesión y al encuentro).

 

 

Aplicando estos principios a la celebración litúrgica hemos de mencionar dos leyes a explotar:

 

La ley litúrgica de la relación palabra-sacramento (poder evocador y provocador). Toda acción sacramental siempre debe estar precedida por un texto bíblico que narra el acontecimiento salvífico que el sacramento actualiza.

2.      La relación oración – sacramento para llevar más a la conversión que a la mera instrucción, más a la adhesión y encuentro que a la simple presencia. Toda acción sacramental siempre está precedida por una invocación (epíclesis) con el fin de que el acontecimiento salvífico sea eficaz para las personas que ahora lo celebran.

[1] Cf. IGMR 20

[2] IGMR 352.

[3] Cf. SC 26-27

[4] IGMR 18



[1] Cf. SC. 59. 



[1] SetS 8.

Última actualización el Jueves, 07 de Octubre de 2010 10:30
 

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