Encuentros Nals.

| Principios fundamentales de la reforma litúrgica |
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| Escrito por Pbro. Jorge Raúl Villegas Chávez |
| Miércoles, 06 de Octubre de 2010 12:22 |
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Como parte del documento: LA PASTORAL LITÚRGICA EN LA PARROQUIA 1)
2) Potenciar la celebración comunitaria (Cf. SC 26.27); 3) Dar mayor puesto a la Palabra de Dios (Cf. SC 24.35); 4) Adaptar la liturgia al pueblo (Cf. SC 37-40); 5) Descentralizar la liturgia, dando facultades a las Conferencias Episcopales y a los Obispos (Cf. SC 22) 6) Dar más importancia a las disposiciones subjetivas de fe y libertad de los participantes (SC 14).
Algunos retos que afrontar, según la SC.
En continuidad con el espíritu conciliar el Documento de Aparecida anota: La Pastoral litúrgica, sólo puede ser entendida en su justa dimensión y dar frutos, dentro de una Pastoral Orgánica, la cual, dice el mismo documento de Aparecida, es la respuesta consciente y eficaz para atender las exigencias del mundo de hoy[2]. Los grandes desafíos de la Pastoral litúrgica para la Misión Continental son los siguientes:
1. Hacer de la Liturgia un verdadero espacio de encuentro con Jesucristo, en donde los fieles nacen a la vida cristiana, en donde encuentran su mejor alimento, y desde donde son impulsados a su misión, sobre todo en:
a) La Eucaristía: lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo, fuente inagotable de la vocación cristiana y fuente inextinguible del impulso misionero[3]. b) El domingo: “Vivir según el domingo”. Es necesario promover la “pastoral del domingo” y darle “prioridad en los programas pastorales”, para dar un nuevo impulso a la evangelización del Continente[4]. c) La Reconciliación: lugar de encuentro con Jesucristo misericordioso, que nos devuelve la alegría y el entusiasmo de anunciarlo a los demás[5]. Vivimos en una cultura marcada por un fuerte relativismo y una pérdida del sentido del pecado que nos lleva a olvidar la necesidad del sacramento de la Reconciliación para acercarnos dignamente a la Eucaristía. d) La oración personal y comunitaria: lugar donde el discípulo cultiva una relación más profunda con Jesucristo y procura asumir la voluntad del Padre[6]. Promover e impulsar la Liturgia de las Horas como práctica bíblica para vivir nuestro ser cristiano con alegría y convicción como discípulos y misioneros de Jesucristo. e) La piedad popular: punto de partida para madurar la fe y hacerla fecunda[7]. Hay que promoverla y protegerla[8]; valorarla y evangelizarla.
[1] Inculturación no quiere decir adaptación de una simple traducción de los libros litúrgicos, o solamente agregar ciertas costumbres autóctonas a la liturgia sin elementos cristianizados o sólo puestos por folklore. (Cf. SARTORE D – TRIACCA Achille M, “Pastoral Litúrgica” en el Nuevo Diccionario de Liturgia, Ediciones Paulinas, España 1987. 1581-1582.) [2] Cf. DA 371. [3] DA 251. [4] DA 252; Cf. SetS 9. [5] DA 254. [6] DA 255; Cf. SetS 10. [7] DA 262. [8] Cf. DA 258. 2. Hacer una clara y decidida opción por la formación de todos los miembros de la comunidad, cualquiera sea la función que desarrollen en la Iglesia[1]. Una formación que tome en cuenta los siguientes principios:
a) Ofrecer a la comunidad, una modalidad operativa de iniciación cristiana que, además de marcar el qué, de también elementos para el quién, el cómo y el dónde se realiza[2]. b) Fortalecer la unidad de los tres sacramentos de la iniciación y profundizar en su rico sentido[3]. c) Desarrollar en las comunidades un proceso de iniciación a la vida cristiana, que comience por el kerigma, que lleve a la conversión y a la maduración de fe en la práctica de los Sacramentos, el servicio y la misión[4]. d) En este itinerario formativo de la iniciación cristiana, tendrá un papel importante la catequesis mistagógica, Se trata de una experiencia que introduce en una profunda y feliz celebración de los Sacramentos, con toda la riqueza de sus signos.[5]. Esta catequesis mistagógica implica el promover celebraciones dignas[6]. La mejor catequesis sobre la Eucaristía es la Eucaristía misma bien celebrada»[7]. e) Que la catequesis no se limite a lo meramente doctrinal, sino que también cultive, entre otras cosas, el aprecio por la celebración litúrgica[8]. f) Para esta tarea, ayudará mucho el estudio y la asimilación del Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos[9]. |
| Última actualización el Miércoles, 06 de Octubre de 2010 12:37 |









